miércoles, 30 de enero de 2013

Aprender a vivir sin ti.



A
prender a vivir sin ti.

Aprender a vivir sin ti está siendo volver a nacer,
y digo volver a nacer porque me cuesta recordar
mi vida antes de tu paso por ella,
por lo que he tenido que matar todo lo que era,
todo lo que fuimos,
todo lo que ya no somos ni seremos,
para poder volver a ser.

Una vez resucitada,
he entendido en qué consistía la muerte:
En no encontrar tu recuerdo por ninguna parte.
Ahora que somos la suma
de todo lo que podríamos haber sido,
te reconozco que nada tiene sentido,
pero seguimos viviendo
aunque a veces escuece.
Me cuentan que tú sigues sonriendo en los andenes,
llorando en los aeropuertos
y arrastrando a las espaldas tu mochila salvavidas;
ese es el sentido de la vida,
seguir viendo cómo pasan los días,
fingiendo que todo cobra el sentido
del que carece.

Haberte visto huir con mis pies dejó más alfileres
para pinchar que para coser,
y eso es lo que todavía me cuesta asimilar
para tener valor de cicatrizarte,
que cuando empezó tu vuelo,
terminó mi aterrizaje.

4 comentarios:

  1. Ese escozor del recuerdo en la mochila salvavidas... Pero está bien volver a nacer, nunca se sabe qué espera en la nueva vida.
    Sugerente. Un abrazo.

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  2. Pero eso es lo importante, seguir adelante, aunque sea más fácil decirlo que hacerlo. Muy emotivo.
    Saludos!

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  3. Seguir como si nada aunque no se le encuentre sentido a las cosas. Aunque el cielo sea tan gris que duela.

    Pero habrá que empeñarse en repintar las viñetas a las que alguien borró el color.



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  4. Haberte visto huir con mis pies...cuando empezó tu vuelo, terminó mi aterrizaje.

    Demasiado dolor!!!

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